Donde queda la miseria
Una noche, recostado sobre mi cama cerré los ojos. Volé, volé hacia un soleado rincón de este pequeño planeta, donde los pétalos daban color a aquella bella mañana. Allí corría sonriendo atravesando el dulce viento que acariciaba mis mejillas; una vez cansado me recosté sobre una cama de pétalos formada por las tantas flores que me acompañaban. Mire el cielo, el cual le hablaba. Cómodo, mis parpados pesaron, mis sentidos se fueron perdiendo y dormido quede.
Abrí los ojos y estaba postrado sobre mi cama, abrí la mano y tenia un pétalo, su color ilumino la habitación. Luego, entendí que pasaría un largo tiempo en el cual pudiera recoger pétalos suficientes para amar aquella cama de floral, y así escuchar lo que el cielo le decía a mi corazón…
Un pétalo para un sobre, no es muy poco, es lo suficiente para dar el impulso…gracias
